miércoles, 4 de diciembre de 2019

LA VIRGEN DEL PILAR LLEGA A ALMOROX EN EL GATO



—¡Amos anda!
—Lo que yo te diga.
Purrún tia Pola.
—Tan cierto como que hay Dios.
—Que no me la das Virgilio.
—¿Qué te juegas?
—Unos chatos y una fuente de callos en el bar de Amancio.
—Trato hecho.
Enfrascados en esta disputa se hallan Nicolás buscapletitos y Virgilio, el Tiñoso sentados en el primer escalón de la picota. Al pasar a su lado, con el cesto de la compra en la mano, Generosa, la capitana de las gacetas, va con la antena puesta y pregunta al dúo de las escalinatas:
—¿Qué tejemanejes os traéis, perillanes?
—Este —contesta Nicolás—, que me sale con que está esperando al coche de línea, porque hoy viene en el Gato, desde Madrid, la Virgen del Pilar.
—¡Santísimo Cristo de la Piedad! No digas sacrilegios Tiñoso, que no hay que mentar en vano a Santos y a Vírgenes.
—No es sacrilegio, que lo sé de buena tinta.
—Pero, alma de cántaro —exclama Generosa— ¿Qué te has hecho ahora, adivino? ¿Tienes poderes para saber cuándo se obra un milagro? ¿O si se van a producir apariciones?
—Ni por pienso, ni poderes, ni apariciones, ni milagros.
—Pues para broma ya fue bastante.
—No es ninguna broma, lo se porque me lo ha dicho Don Tomás.
—Esta si que es buena. ¿Y a él quien se lo ha revelado?
—No hay ninguna revelación, me ha dado este papel y me ha pedido que por favor viniera a recibir a la Virgen del pilar que él no podía.
Saca una hoja del bolsillo, Buscapleitos y la gacetera se vuelcan extrañados sobre ella y comienzan a leer. 

 —La imagen y la peana, no la Virgen, que no hay que cogerlo todo talmente.
—Tiñoso, voy a pagar la apuesta, pero que sepas que eres un trapalero.
Virgilio se echa a reír, la risa le sale de lo más profundo de su ser, como si estuviera hueco y apostilla: «Ay, tonto perdío, si cuando yo digo que la borrica era parda es porque traigo los pelos en la mano».
Generosa se aleja, sin decir ni media palabra, reiterando signos de la cruz, uno detrás de otro, a una velocidad inusitada.

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